TOCAR MARE; sentir seguridad y protección, saber que hay alguien ahí que matará monstruos por ti y no dejará que entren los fantasmas en el dormitorio.
Tocar Mare, es un lugar de inmunidad en los juegos de niñas y niños, un espacio seguro donde ya no te pillan, donde puedes descansar. Nos reunimos a rezar, a «tocar mare» en nuestros cuerpos. Para convertirnos en casas acogedoras.
Una ceremonia de Temazcal, en el Vientre de la Tierra, para que ese alguien donde te amparas seas tú, sea un lugar en tu corazón.
En este temazcal honramos al Sur, el agua, la hermandad que crea vida.
Tierra es mi cuerpo; es aquí en lo material y en lo concreto donde gestamos ese nuevo lugar.
Nos sumergiremos en lo oscuro del vientre, de la noche, a limpiarnos y ofrendar nuestro sudor en busca de claridad.
En el equinoccio de Otoño, le damos cuerpo a los mensajes que hemos recibido en el verano. La guía de los siguientes pasos florecerá del humus de las hojas que caen. Nos desprendemos de hornamentos y nos anclamos en lo esencial.
Un aprendizaje de regreso a lo inmanente, a los ciclos naturales, a la honra del cuerpo y la salud, del alimento y del buen descanso . Levanto un rezo para Tocar Mare, y abrirnos plenamente a la desnudez del otoño, a la vida viva.
Por todas nuestras relaciones, para las próximas 7 generaciones.
Ahó Mitakuye Oyasin
